¡Es domingo y quiero costillas!

Así amanezco algunos domingos, demandante, ansioso, viendo el tiempo acercarse a la hora de la comida. Desde que visité el comedor El Bichón hace unos dos años, esa necesidad se estableció con una cerveza fría de antesala a ese plato largo, de plástico, llegaron por primera vez, frente a mí, aquellas deliciosas costillas.

El Bichón, es de esos lugares amplios, donde regresas no por la estética del sitio, ni un servicio de mantel fino, más bien es tosco, basto al emplatar y las bebidas alcohólicas que hay para acompañar tus comidas se limitan a cerveza, michelada, suero y mezcal.

Sitio que repentinamente incluyes en tu memoria de antojos recurrentes. Es perfecto en esos domingos cuando no quieres hacer nada y agasajarte a lo bruto. Las costillas de este lugar son grandes, bien hechas a la brasa y con un contorno de arroz blanco y ensalada de lechugas, brocoli, tomate, cebolla y aguacate. Listo, ya con este trío puedes soportar el escándalo de un mariachi desafinado, o que una solista, a pesar de cantar muy bien, reduzca tus conversaciones a susurros comparado a su nivel vocal.  Eso puede pasar a segundo plano también con las manitas de puerco, delicadas entre vinagre, cebolla y zanahorias en escabeche, piezas gelatinosas que se deshacen al comerlas.

Bichón se les llama a las personas de ojos verdes, también a los gatos, al parecer el fundador de tan respetable templo de costillas de puerco, era un señor de ojos claros, pero no es él quien aparece en el letrero de la entrada sino un inquietante gato negro.

En consulta con un mesero no pude precisar :

—¿Quién es el dueño de este comedor?—

No sé su nombre, pero murió hace tiempo y su viuda está en su casa y tampoco se su nombre.

—¿Cuántos años tiene funcionando El Bichón?—

No lo sé, quizás unos 28 a 30 años, según lo que dicen algunos viejos clientes.

La heredera es una incógnita, al parecer pocas veces visita su negocio y confía el funcionamiento del mismo a sus trabajadores, que mal no lo hacen.

Lo único seguro en este sitio es que su sencillez funciona, deja satisfechos a los comelones domingueros y da su mejor testimonio con inicio de memelas, frijoles negros y queso fresco; llegando luego la estrella, una tierna pieza de costillas de puerco, de unos 250 gramos mínimo, con las huellas negras de la brasa, aderezadas con lo que me parece es sólo sal y ajo, los huesitos van amontonándose a un lado del plato, y el arroz ayuda a limpiar paladar, mientras que la ensalada da una pausa fresca entre los bocados de carne. Infalible.

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Pieza de Costilla asada con arroz y ensalada.

Dirección: Calle Plan de Ayala 305, Cinco Señores, 68145 Oaxaca, Oax.

Horario: Cierra los lunes. El resto de los días desde las 14:00 hasta 18:30.

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